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Sueños Sanadores: los Sueños yla Salud (cont.)Otro estudio que demuestra la relación entre los sueños y el estado de salud fue hecho por Robert C. Smith, profesor de psiquiatría de la Universidad del Estado de Michigan. Smith le pidió a un grupo de pacientes con problemas cardiacos que durante un año llevaran un registro de sus sueños. Al cabo de un año se evaluó la condición del corazón de estos pacientes y se encontró que aquellos con mayores daños fueron los que reportaron la mayor cantidad de pesadillas y sueños desagradables. Por ejemplo, se encontró que los hombres cuyos sueños contenían repetidas referencias a la muerte, así como las mujeres cuyos sueños contenían repetidas alusiones a temas de separación, eran los pacientes que tenían mayores probabilidades de morir o de sufrir recaídas. Por otra parte, existen informes que indican que un buen número de personas han experimentado curaciones espontáneas mientras sueñan. Recordemos que durante el sueño ocurren numerosos cambios químicos en nuestro cerebro y que éste es el órgano maestro que controla y coordina la labor de los demás órganos y sistemas corporales. Hoy sabemos que existe una extensa red de mensajes e interconexiones entre nuestro cerebro y otros órganos, particularmente, nuestras glándulas y nuestro sistema inmunológico. Por esta razón no es de extrañar que nuestro cerebro no solamente tenga acceso a información sobre lo que está sucediendo en diversas partes de nuestro organismo sino que también sea capaz de coordinar las actividades necesarias para nuestra sanación. Mientras estamos despiertos nuestro cerebro se ve precisado a continuamente procesar las imágenes sensoriales, la información que le llega del exterior y manejar los asuntos que requieren de nuestra atención para la supervivencia cotidiana. Al dormir, nuestro cerebro se ve liberado, en gran medida, de estas tareas y puede dedicar una mayor proporción de recursos a atender los reclamos de nuestro yo interno. Reclamos que se relacionan en buena medida con nuestra salud física, mental y emocional. En cuanto a nuestra salud mental y emocional, hoy sabemos que los sueños poseen una gran capacidad para mostrarnos nuestros conflictos y sugerirnos formas de resolverlos. También pueden orientar nuestra atención hacia algún asunto que necesita ser atendido en nuestra vida cotidiana o mostrarnos nuevas avenidas d crecimiento personal que merecen ser exploradas. La mayoría de los problemas emocionales van acompañados de trastornos tanto del dormir como de los sueños haciendo de éstos una importante señal de alarma y herramienta diagnóstica. Por ejemplo, en muchas personas que padecen de problemas depresivos los sueños se convierten en unos extremadamente vívidos y perturbadores cuando la persona está al borde de entrar en una depresión mayor. Es sabido que los ataques depresivos van muchas veces precedidos por sueños macabros en los que aparecen cadáveres, o en los que la persona que sueña es enterrada viva. Por otra parte se ha encontrado que privar del sueño a una persona deprimida puede ayudarle a salir de la depresión. Todo esto apunta a una conclusión. Existen problemas y disturbios de tipo orgánico que nuestra consciencia despierta no puede captar pero que no obstante, son recogidos y representados en nuestros sueños. Algunos sueños nos advierten específicamente sobre una parte de nuestro cuerpo o sobre una condición específica mientras que otros sueños se relacionan más bien con la condición general de nuestra salud y nuestro balance interno. Los sueños de las personas saludables también guardan relación con sus estados fisiológicos. Las variaciones normales en los niveles hormonales se reflejan en los sueños. En relación con esto se han estudiado los sueños durante el ciclo menstrual y durante el embarazo. Aquí nos detendremos a considerar brevemente algunos de los hallazgos relacionados con los sueños durante la menstruación y el embarazo. La menstruación es un período en donde las características biológicas distintivas de la mujer se enfatizan en los sueños. Durante este período se produce un aumento en la cantidad de sueños en los que hay sangre presente al igual que se incrementan aquellos en los que el color rojo figura prominentemente. También ocurre un mayor número de sueños en los que está presente el tema del nacimiento y la crianza de bebés y los temas relacionados con la muerte. Muchas mujeres informan que durante la menstruación tienen sueños en que aparecen niños malformados, enfermos o heridos. También aumentan los sueños en que hay crímenes, suicidios, escenas donde algún enfermo muere, al igual que velorios y entierros. Según algunos estudiosos del tema estos sueños pueden representar el conocimiento que tiene el inconsciente de que la presencia de la menstruación es indicativa de la pérdida de lo que era, al menos potencialmente, un bebé. Notemos la paradoja representada por el hecho de que durante la menstruación tanto los sueños relacionados con el nacimiento como aquellos relacionados con la muerte se incrementan. Es decir, en los sueños producidos durante la menstruación el comienzo y el fin de la vida se hallan ligados. Al menos en nuestra sociedad occidental, la menstruación es también el período durante el cual se produce una mayor cantidad de sueños relacionados con el noviazgo, bodas o con símbolos de compromiso matrimonial tales como sortijas o anillos. El embarazo es otro período durante el cual los sueños se modifican para reflejar los numerosos cambios de diverso tipo que ocurren en el cuerpo. En 1967 Robert Van de Castle presentó ante la Asociación Psicológica Americana un trabajo basado en los sueños reportados por mujeres embarazadas en este estudio Van de Castle concluyó que: Las embarazadas sueñan con mayor frecuencia con objetos arquitectónicos. Si aceptamos que las casas pueden ser un símbolo de la imagen corporal, esto puede significar una mayor preocupación con los cambios somáticos que están sucediendo durante el embarazo. Las referencias al bebé son muy comunes y ocurren en aproximadamente una tercera parte de los sueños luego del quinto mes de embarazo. El momento del parto no aparece con mucha frecuencia sino que el bebé frecuentemente nace como por arte de magia, o en ocasiones la madre de la embarazada es la que lo da a luz. Una vez nacido el bebé usualmente posee unas características físicas extraordinarias como por ejemplo pesar 5 onzas o 35 libras, o ser capaz de caminar o hablar inmediatamente después de nacer. En muchos de estos sueños también es evidente un estado de ansiedad relacionado con la posibilidad de que el bebé nazca muerto, deforme o sufra algún tipo de lesión. Existe también evidencia de que, en muchas mujeres, los sueños presentan cambios aún desde antes de ellas saber que están embarazadas. En otros casos, previo a un aborto espontáneo se han presentado una serie de cambios en el contenido de los sueños con la presencia imágenes relacionadas con sangre o muerte. http://www.suenos.saludparati.com |