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Controlando Nuestros Sueños:El Sueño LúcidoImagínese que usted se encuentra sobre la superficie de Marte a cargo de una expedición científica. De pronto cae en cuenta de que ésta no es la realidad cotidiana sino un sueño. Usted se impresiona por lo vívido de la experiencia que pareciera incluso más real que la que nos presentan diariamente los sentidos. Poco tiempo después usted se da cuenta de que no tiene porqué ser un mero espectador, puede tomar su vehículo explorador y marchar en busca de marcianos (o marcianas), si lo desea puede conversar con sus compañeros de viaje o puede dedicarse a explorar el extraño paisaje que se presenta ante sus ojos. En todo caso es usted quien controla conscientemente su sueño y puede moverlo en la dirección que desee. ¿Qué esto es imposible piensa usted? O acaso si algo así le sucediera ¿pensaría que está listo para el manicomio? Pues sepa que este fenómeno no solamente sucede sino que es posible entrenarnos para lograrlo y que muchas personas lo practican, unas para diversión y otras como un método para resolver conflictos y mejorar diversos aspectos de su personalidad. Por medio del sueño lúcido podemos realizar nuestras fantasías desde comer todo lo que queramos sin temor a engordar hasta experimentar las más tórridas aventuras románticas y eróticas sin temor a un embarazo o una enfermedad. En los encuentros de soñadores lúcidos es común escuchar como muchos narran una serie de experiencias que nada tienen que envidiarle a las que podemos tener estando despiertos. Imagínese que usted come todo el mantecado de su sabor favorito sin tener que pensar en los problemas que le pueden acarrear la calorías o la grasa. Y el sabor del mantecado es tan bueno o quizá mejor que el que tiene en la “realidad”. Los estudios contemporáneos sobre sueño lúcido comenzaron a mediados de la década de 1970. Muchos científicos habían oído hablar acerca de este fenómeno, pero la mayoría lo consideraba como una mera alucinación que nada tenía que ver con el sueño. Sin embargo, para sorpresa de muchos, en una serie de experimentos llevados a cabo a partir de 1975 se demostró que esto no era correcto. En el mes de abril de 1975 en la Universidad de Hull en Inglaterra, un estudiante de nivel graduado interesado en el campo de la parapsicología llevó a cabo un experimento en el que un sujeto llamado Alan Worsley logró entrar en un estado de sueño lúcido y desde ese estado comunicar una señal previamente acordada. Hearne no publicó sus resultados aparentemente porque deseaba obtener mayor evidencia. Poco después de forma independiente Stephen LaBerge, quien a la sazón era un joven estudiante de nivel graduado de la universidad de Stanford se dedicaba al estudio del sueño bajo la dirección de William Dement uno de los pioneros de las investigaciones oníricas. Desde muy niño LaBerge había tenido la capacidad de darse cuenta de cuando estaba dormido y de alterar a voluntad los acontecimientos ocurridos en sus sueños. LaBerge conectó varios soñadores lúcidos a un aparato llamado polisomnograma que mide diversos factores fisiológicos relacionados con el sueño tales como los movimientos oculares, las ondas cerebrales y el tono muscular. LaBerge previamente se había puesto de acuerdo con los soñadores para que cuando comenzaran a soñar emitieran señales tales como mover los ojos de una manera particular o respirar con mayor rapidez. Los sujetos no sólo llevaron a cabo dichas acciones sino que lo hicieron precisamente en los momentos en que el equipo electrónico señalaba que estaban soñando. De este modo LaBerge demostró que es posible actuar conscientemente mientras dormimos. A pesar de contar con la evidencia sólida proporcionada por este y otros experimentos LaBerge no logró que la prestigiosa revista Science publicara sus resultados principalmente debido a que los editores de la revista consideraban, a pesar de la evidencia, difícil creer que una persona pudiese estar a una misma vez soñando y consciente. A pesar de lo reciente del interés científico en el tema, el fenómeno del sueño lúcido ha estado presente y ha sido reconocido desde tiempos remotos. En su obra The Lucid Dreamer Malcolm Godwin demuestra que “el sueño lúcido o algo sospechosamente parecido” es una característica común de las tradiciones espirituales no occidentales. Los budistas tibetanos, por ejemplo, perfeccionaron hace más de mil años un método para soñar conscientemente que aún en nuestros días continúa formando parte central de dicha tradición. Por otra parte hace unos veinticuatro siglos que Aristóteles en su obra sobre los sueños señaló “en ocasiones, mientras dormimos, hay algo en nuestra consciencia que nos dice que lo que se presenta ante nosotros es un sueño”. En el 415 San Agustín describe dos sueños lúcidos que tuvo un médico romano llamado Genadio. Esta es la primera descripción de un sueño lúcido de la cual tenemos conocimiento. A pesar de que en el 1867 el francés Hervey Saint-Denys había empleado un término similar, generalmente se piensa que el término sueño lúcido fue acuñado por el psiquiatra holandés Frederick van Eeden (1860-1932). Este término se utiliza para referirse a la capacidad de hacernos conscientes de que estamos soñando. Aunque un gran número de soñadores lúcidos aprenden a controlar el contenido de sus sueños, esto no siempre es así. En otras palabras, el sueño lúcido y el control que podamos adquirir sobre el mismo son dos cosas distintas. http://www.suenos.saludparati.com |